Misiones, Obras Misionales Pontificias - OMP
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Obras Misionales Pontificias
Guatemala


Obispo Responsable:
Mons. Raúl Martínez

Director Nacional:
Padre David Arias Guzmán, cm



Un poco de historia…

En el contexto rico de piedad del siglo XIX, la senda del anuncio encontró un nuevo impulso gracias a algunas personas que, urgidas por el amor de Cristo por la humanidad y sostenidas por una fuerte espiritualidad de oración asidua, pudieron vivir la propia dedicación a la misión como un don de Dios a la Iglesia.
OMP
Es importante recordar sus nombres: Pauline Marie Jaricot (1799-1862), que está en el origen de la Obra de la Propagación de la Fe; Charles Auguste Marie de Forbin-Janson (1785-1844), Obispo de Nancy, fundador de la Obra de la Santa Infancia; Jeanne Bigard (1859-1934), que, junto con la madre Stephanie, dio vida a la Obra de San Pedro Apóstol; el Beato Padre Paolo Manna (1872-1952), misionero, fundador y animador de la Unión Misionera del Clero.

La historia de cada una de las Obras Misionales Pontificias ha confirmado sucesivamente su origen carismático. Nacidas espontáneamente en el Pueblo de Dios como iniciativas apostólicas privadas de laicos, han sabido transformar la adhesión a Cristo de los fieles en viva corresponsabilidad misionera. Surgidas y aceptadas en las diversas Iglesias, las Obras Misionales Pontificias han ido adquiriendo carácter supra-nacional y finalmente han sido reconocidas como Pontificias y puestas en relación directa con la Santa Sede.

¿Qué son las Obras Misionales Pontificias?

Las Obras Misionales Pontificias, don del Espíritu a la Iglesia y fruto del celo misionero de sus fundadores, han tratado de favorecer la participación de todos los fieles en la vida apostólica de la Iglesia.

Las Obras Misionales Pontificias (OMP) son una institución de la Iglesia universal y de cada Iglesia en particular, encargada de infundir en los católicos, desde la infancia, el sentido verdaderamente universal y misionero, y de recoger eficazmente los subsidios para bien de todas las misiones, según las necesidades de cada una. Son el instrumento oficial y principal de todas las Iglesias para la cooperación misionera.

Objetivo propio de las Obras Misionales Pontificias

Entre las diversas formas de servicio a las misiones, las Obras Misionales Pontificias han tenido siempre como objetivo principal la ayuda a la evangelización propiamente dicha.

Sin excluir la ayuda en los ámbitos de la promoción humana y del desarrollo y colaborando con las instituciones y asociaciones católicas de asistencia social y sanitaria, las Obras tienen claro que «el mejor servicio al hermano es la evangelización, que lo dispone a realizarse como hijo de Dios, lo libera de las injusticias y lo promueve integralmente».

Mediante un fondo de solidaridad (cfr art. 61), las Obras Misionales Pontificias apoyan de modo prioritario a las Iglesias que atraviesan por situaciones difíciles y de mayor necesidad, ayudándoles, con el respeto debido, a hacer frente a sus fundamentales necesidades pastorales y misioneras, con vistas a su progresiva autonomía, y para ponerlas en condiciones de corresponder, a su vez, a las necesidades de otras Iglesias.

¿Por qué se llaman Obras? Una obra es el resultado del trabajo o de la acción: en el trabajo misionero, "Obra" es lo que se realiza en bien al prójimo. Se llaman Obras para distinguirlas de una simple actividad apostólica transitoria. Son Obras porque representan una "organización" eclesial.

¿Por qué Misionales? Porque nos educan en el espíritu misionero universal y porque nos llevan a compartir la fe en Jesucristo y nuestros recursos económicos, espirituales y humanos, con los demás hermanos de las iglesias y comunidades nacientes. Ellas ayudan a que los cristianos y sus comunidades comprendan y cumplan su misión universal.

¿Por qué Pontificias? Porque están aprobadas expresamente por el Papa como obras evangelizadoras misioneras. Además, están a su disposición para ayudarle a cumplir tan alta misión.

En Guatemala el primer Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias fue Monseñor Miguel Ángel García Arauz, Obispo de la Diócesis de Jalapa y presidente de la Comisión de Misiones, en el año 1968.